lunes, 27 de octubre de 2014

Por cuánto

Otro día (más) aquí, sentada pensando en ti. No sales de mi cabeza. 

Te has plantado y has echado raíces. 
Tan profundas, tan fuertes que ya son imposibles de arrancar. 


He cortado el tronco, intentando olvidar lo que fuimos
o lo que nunca fuimos, mejor dicho. 
Pero las raíces siguen ahí, debajo, enterradas y bien agarradas a mi corazón. 
Y aprietan. 
Duelen. 
Agobian. 
Y me van cortando poco a poco la circulación. 


Haciendo que nada me llene, 
que nada me llegue, 
que todo se marche, 
que nada sea claro. 


Y yo… yo necesito aire fresco. 
Salir a respirar e intentar florecer de nuevo. 
Volver a ser la de antes. 
Pero tú, tú no me dejas. 


Y yo me pregunto por cuánto tiempo tienes planeado rondar mi cabeza. 
Por cuánto tiempo vas a seguir pegado a mi almohada 
y sorprendiéndome en mis sueños. 
Por cuánto tiempo voy a tener que tener el corazón apretado, 
dolido, 
agobiado 
y apunto de estallar


Por cuánto. 


Dime un tiempo y yo, yo lo acepto. 
Me parecería justo. 
Pero dime que esto no dura eternamente. 
Que este dolor que siento es momentáneo. 


Que ahora viene la parte de aflojar, 
de curar, 
de respirar 
y soltar. 
Dime que esa parte va a llegar. 



Porque esto cada vez aprieta más, 
duele más, 
agobia hasta la agonía 
y poco a poco yo… 
Yo dejo de ser yo sin mi corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario